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El Palace Hotel de Alameda 2860, en los años treinta.
Coordenadas: 33°27'2.02"S 70°40'35.76"W
Es casi de Perogrullo hacer notar la cantidad de hoteles que crecieron en torno a sus principales dos grandes estaciones ferroviarias de Santiago, tanto la de Mapocho y, desde mucho antes, la Estación Central de Alameda de las Delicias, allí frente a la Plaza Argentina, otrora centro de alto movimiento también para los tranvías históricos de la ciudad.
Célebres hoteles complacían la necesidad de alojamiento de los viajeros de la Estación Central: desde el romántico Hotel Alameda, convertido hoy en un salón de pool a la entrada de avenida Exposición, al fastuoso Royal Hotel del antiguo Portal Edwards; todos en grandes edificios neoclásicos de pretensiones francesas, en un barrio con gran presencia de prostitución, ritmos noctámbulos de vida y música de los bailables favoritos del espectro más popular capitalino. La hotelería más modesta, mientras tanto, se ubicaba del otro lado de nuestra principal arteria santiaguina, a veces con refugios lúgubres y deprimentes para el agotado viajero.
En la dirección de Alameda número 2860, a esquina Sureste con calle San Alfonso a una cuadra de la estación y donde hoy se alza altivo y categórico el Hotel Imperio, existió antes un bello edificio de aquella misma primera generación de hoteles modernos en torno a la Estación Central, que configuraron parte del aspecto que conserva este barrio comercial a pesar de no existir ya la construcción: el Palace Hotel, especialmente conocido en los años treinta, pleno apogeo del ferrocarril y de los tranvías que repletaban estas dinámicas cuadras.
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No he podido averiguar quién fue el arquitecto de este curioso edificio sin parangón en toda la Alameda de las Delicias. Su aspecto y estilos, sin embargo, tienen semejanza con el experimento neoclásico franco-itálico del Palacio Ruiz-Tagle en el casco antiguo de calle Catedral. Quizás corresponda a la misma época, hacia los años veinte, o bien se remonte al período cercano al Primer Centenario, cuando la monumentalidad arquitectónica iba en imparable ascenso.
Propietado por la sociedad Tohá, Torm y Cía., el hotel de nuestro interés se jactaba de varias virtudes en su publicidad de 1933, aparecida en la revista "En Viaje" de la Ferrocarriles del Estado, además de su cercanía a la Estación Central:
"El Palace Hotel es el más recomendado para Familias y Viajeros, por su seriedad y limpieza. Comidas sanas y abundantes.Sus dueños recomiendan hacer presente cualquier desatención y serán atendidos con el mayor agrado".
De acuerdo a esta misma publicidad, los precios parecían ser bastante razonables: alojamientos simples por montos que iban desde 6 a 10 pesos diarios, y alojamientos con pensión por 12, 14, 15, 16 y 18 pesos diarios. Para tener una referencia, cabe señalar que una buena cena individual costaba en esos años unos 3 pesos.
Los establecimientos actuales fueron ocupados por el Hotel Real y, desde hace varios años hasta ahora, por el Hotel Imperio, uno de los más conocidos de este sector de la capital y poseedor de un elegante restaurante que contrasta con los boliches más populares del barrio. La cordial y atenta gente del "Imperio", sin embargo, recuerda que el Palace Hotel terminó sus días hace treinta años (o más, pues la engañosa memoria siempre quiere hacernos creer que somos más jóvenes) en un espacio más pequeño y vecino por el lado de la corta calle San Alfonso, donde ahora se encuentra una sede bancaria que se llevó los restos de la vieja construcción hotelera, en donde habría funcionado ya en su ocaso.
Como en tantos otros casos de la historia urbana de Santiago, el Palace Hotel y su elegante edificio de torreón esquinero sólo viven en unos cuantos avisos de revistas sepias y el recuerdo vago de quienes sólo alcanzaron a verlo ya en sus días de desarraigo y decadencia final.
Este artículo, en consecuencia, no podrá ser más que un panegírico póstumo para el alguna vez bello edificio.
Vista actual del Hotel Imperio. Lugar que, según mi cálculo, ocupaba el edificio del "Palace".
Imagen por el lado de calle San Alfonso. A la izquierda se observa parte del actual edificio del Hotel Imperio, y a la derecha un edificio bancario que ocupaba los últimos establecimientos que tuvo el Palace Hotel ya en sus últimos años, según un par de testimonios orales que pude obtener en el sector.